sábado, 5 de enero de 2013

Cápitulo 7


Dos semanas de lluvia eterna, no he podido salir, por tanta lluvia que hay!, Parecíera que la nubes, llorarán, pero de qué? Se muy bien que las nubes no lloran, pero tanta lluvía que hay, que al día tengo que tomar chocolate caliente. Extraño mucho al sol, aveces me encanta la lluvía pero aveces no.

Por mi ventana veía, los carros que pasaban y pasaban, y ni había una persona, solo ¡personas con paraguas!.

Siempre repetía en mi cabeza estas palabras para que almenoz la lluvía me escuchara, pero dudaba que me hiciera caso:

Lluvia que caes tan lentamente, escucho tu voz, cuando cada gota toca mi ventana. Te observo todos los días, esperando a que salga el sol resplandeciente que me ilumina cada mañana. Pero en dos semanas solamente, me acompañas, mi tristeza se acumula y no me dejas sonreír alguna vez, solamente quiero que dejes al sol iluminar mi corazón, para poder disfrutar cada momento de mi vida, y poder salir, ¿Qué tanto te cuesta lluvia estúpida? Sé que calmas mi sed, la sed de los arboles y plantas, yo lo sé muy bien, pero ya en dos semanas ya ha sido suficiente, y ahora es mi turno.

Lluvia siento que tu agua, son mis lágrimas, en que me equivocado? Lluvia te digo que cada gota tuya es un valor de esperanza que puedo cumplir, soló déjeme en paz, y déjeme poder salir.

Mis lágrimas salían, al saber que la lluvía no dejaba sacarme una sonrisa, me recostaba en mi ventana, y deseando a que saliera el sol. Sé que soy muy dramática, con esto lo de la lluvía pero en resumen la lluvía no me dejaba hacer nada en absoluto.

Cuando vi una mariposa acercándose a mi ventana, me decía que tuviera fuerzas, pero no podía, o ¿Soló era mi imaginación? no lo sé.

Toda una mañana, una tarde, y una noche de lluvía y lluvía, decidí bañarme, pero en mi ducha estaba presente mi tristeza y mis lágrimas caían por mejilla. Cuando terminé de bañarme, me acosté en mi cama y solo deseando  a que el sol saliera algunas vez. En ese momento Ashley, entra a mi habitación.

Ashley: ASH! que lluvía no?
Yo: si  -mientras miraba al techo-
Ashley: Estas bien?
Yo: si
Ashley: Ok , me estas asustando, quieres chocolate caliente?
Yo: -suspiro y me senté en mi cama y devolví la mirada a Ashley- Si, gracias
Ashley:  ok ok, chao -cerró la puerta-

Ashley, notaba mi tristeza, pero no le dije nada, ya que pensé que me vería como una loca. Siempre tocaba mi pecho, y con grandes deseos, de poder ver la luz solar.

Cuando cayó, la noche, caí en un sueño, muy raro talvéz, pero no dejaba de pensar en ese chico. Toda y toda dos semana sufriendo, y pensando en ese chico, también el diluvio que veía día a día. La tristeza se apoderaba de mí, ya no tenía fuerzas de nada.

Soló quería que el día de mañana fuera diferente, al de ayer y pasado y al día anteriores que me sentía sin fuerzas de vivir.



       

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